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La cárcel es para los pobres

Ruben Viñuales Opinió dimarts, 22 de gener de 2013

Muchas veces, cuando han emitido reportajes de centros penitenciarios vemos las caras de los internos. Los escudriñamos ávidamente en busca de algún elemento ya sea físico, psíquico o de cualquier otra índole para poder convencernos que “ellos”, los “delincuentes” tienen algo característico y sistematizable que los diferencia del resto de personas “normales”. Como, evidentemente, nos sentimos nosotros los “libres” al verlos cómodamente desde el sofá de nuestra casa con la pantalla de innumerables pulgadas y superior número de artilugios ultramodernos, de los que la mitad ni sabemos para que sirven, buscamos algo que nos haga creer que los “delicuentes” están predestinados a tal condición como si se tratase de las antiguas teorías antropológicas de Lambroso en el siglo XIX.

Según este teórico, según la forma de tu cráneo, tu mandíbula, tu frente, etc se te podía calificar como delincuente nato o habitual o pasional, etc. Resulta curioso saber que este Médico y Director del Manicomio de Pésaro, Italia, estudió cientos de cráneos de criminales condenados a muerte o bien fallecidos en prisión para la elaboración de sus estudios, llegando a afirmar con rotundidad que podía saber sólo con tu fisiología si eras un delincuente o no, y de que tipo. Sirva citar que Lambroso llegó a decir:

“En realidad, para los criminales natos adultos no hay muchos remedios: es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad los torna demasiado peligrosos"

Lo cierto es que tales afirmaciones se superaron, por suerte, y la forma de tu cráneo no se considera prueba de cargo en un juicio, pero si es cierto que inconscientemente buscamos algo en ellos que nos haga diferenciarlos de nosotros pero, si les interesa mi opinión, no existe diferencia alguna entre “ellos” y “nosotros”, si es que alguna vez existió ese “ellos” y ese “nosotros”.

Pero sí que existe una diferencia cuasi constante entre los internos en centros penitenciarios y las personas que se encuentran en libertad: La riqueza y la educación.

Estos dos elementos son escasos entre las personas que se encuentran condenadas por delitos en centros penitenciarios y pocas son las veces que vemos a grandes personajes de la política o el mundo empresarial entre rejas, como se suele decir comúnmente.

Muchas veces me he planteado un supuesto de hecho para ver que caso reviste más relevancia penal y, por tanto, requiere de una mayor pena privativa de libertad, y os lo plantearé para que podáis darme vuestra opinión mediante dos casos distintos:

- 1º : Un hombre en el paro y con 4 hijos a cargo entra en una panadería con un cuchillo en la mano amenazando a la dependienta y exigiéndole le dé toda la recaudación. La dependienta le entrega 35 euros que había en caja y éste se marcha corriendo de la tienda.
- 2ª: Un Director ejecutivo de una gran empresa se apropia indebidamente de 6 millones de euros de los planes de pensiones privados que los trabajadores de la empresa habían ido depositando mensualmente para su jubilación. Oculta o gasta todo el importe no siendo recuperable.

Pues bien, ¿cuál de los dos creéis es más grave?

La verdad la respuesta no es sencilla. Un jurista te dirá que el bien jurídico protegido es distinto en ambos casos ya que en el primero se vulnera el derecho a la integridad física y la seguridad así como un derecho patrimonial y en el segundo tan sólo un derecho patrimonial pero, ¿es así de sencillo?

Las penas para cada uno de los delitos sería por la apropiación indebida del director ejecutivo de la gran empresa de 1 a 6 años de prisión ( ya que es superior a 50.000 € lo defraudado), pudiendo llegar incluso a de 4 a 8 años de prisión si es el tipo agravado; mientras que para el señor en el paro por un delito de robo con intimidación le podrían caer de 2 a 5 años de prisión.

Las penas no parecen muy dispares pero el problema radica en la ejecución de esas penas y la imposición de las mismas por parte de los Jueces. Las defensas jurídicas de los abogados de los “ricos” no suelen ser similares a los de los “pobres”, y esto es así nos guste o no. Además en el caso del director ejecutivo quizás haya dejado sin medios para subsistir su vejez a cientos de personas mientras que el parado que entra en la panadería se ha llevado 35 €, y la dependiente un gran susto que seguro le costará superar, pero seguramente acabará por olvidar y seguirá adelante.

Pero la realidad nos demuestra que el “rico” alargará el proceso judicial hasta límites insospechados, sus abogados recurrirán cuantos Autos, Providencias y demás actos dicte el Juzgado de Instrucción, alargando tanto el proceso que a medida que pasa el tiempo el culpable parece menos culpable haciendo cierto aquello de que la Justicia si es lenta, no es Justicia y recabarán cuantos defectos formales existan en el procedimiento y quizás consigan por uno de ellos la absolución de su cliente, haciendo un gran trabajo como profesionales pero alcanzando el “rico” una bolsa de impunidad que las sociedades democráticas difícilmente se pueden permitir y tolerar; de mientras, el “pobre” necesitará abogado de oficio el cual, no dudando de su profesionalidad pero si de su escaso tiempo para dedicarse de manera exclusiva al caso de oficio que nos ocupa, defenderá a su cliente lo mejor que pueda pero debido a la escasez de medios poco elenco probatorio podrá recabar para que su cliente eluda una sentencia condenatoria.

Recientemente el presidente de la @CEOE, Díaz Ferrán, fue detenido por blanqueo de capitales y alzamiento de bienes, siendo este último delito el de vender o simular ventas de bienes propios para así evitar sean embargados por tus acreedores, la gente que le debes dinero, que en el caso de MARSANS son unas 10.000 personas. Cuando vi la noticia no pude evitar esbozar una sonrisa ya que por una vez parecía que se detenía a uno de esos “intocables” que actuaban por encima de todo y todos y el mero hecho de que saboree las cómodas dependencias del Hotel de la Policía Nacional durante una noche produjo en mí cierta catarsis, si bien en este aislado caso incluso se fijaron multimillonarias fianzas ( de 30 millones de euros en el caso de Diaz Ferrán) que al no hacer frente provocaron su ingreso en el moderno centro penitenciario de Soto del Real.
Porque señores/as, también existen los centros penitenciarios para ricos, y este es el de Soto del Real en Madrid, centro penitenciario que nada tiene que envidiar a una miniciudad con todas sus comodidades a excepción de la privación de libertad y que ha alojado y aloja a Ilustres convictos.

Siempre me han encantado esas frases célebres o Grandes Citas como algunos las denominan por ello disculpad si a veces abuso de ellas o hago demasiadas menciones a dichas frases o bien parafraseo grandes autores, pero creo que en su saber anterior debemos basar el nuestro para crecer en nuestros conocimientos. Por ello me gustaría acabar con una frase que dijo Eduardo Galeno en una ocasión y que no ha dejado de retumbar en mi cabeza desde que la leí por primera vez:

“ La Justicia es como las serpientes, sólo muerden al descalzo” .


Ruben Viñuales
Ruben ViñualesAdvocat i professor de la URV
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