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El principio

Pablo Alcaraz Opinió dilluns, 27 de febrer de 2017

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.”

Así da comienzo Vladimir Nabokov a su obra más célebre. Así empieza “Lolita”. Para algunos, uno de los mejores inicios de la Literatura. Y de eso les quería hablar en estas líneas. No tanto de las primeras palabras de una obra literaria, sino del momento en que nace una historia.

Me explica el escritor y fotógrafo, Xulio Ricardo Trigo, cómo ha nacido su nueva novela “L’objectiu del crim”. Cuenta que andaba por Girona con su cámara a cuestas y buscando rincones por la parte vieja de la ciudad cuando se encontró con una señora de edad avanzada haciendo fotos. Un saludo, unas palabras y una historia. La de la propia mujer que le cuenta a Xulio como con doce años y recién acabada la Segunda Guerra Mundial ella, su madre y 200 alemanes más fueron secuestrados por el ejercito ruso para que ejercieran de técnicos en la puesta en marcha de la fábrica de cámaras Kiev.

Hablamos de la magia de esos momentos. Cuando sin buscar nada, de repente aparece algo o alguien, y se te enciende una luz. Ves claro que ahí hay una historia que tienes que explicar.

Me acuerdo de otro escritor, Gerard Guix, que vino a la radio a presentar “Tot el que hauries de saber abans d’estimar-me”, novela que ganó el XXI Premi Pin i Soler, y que también me contó cómo nació su obra. Y este es un relato que recuerdo de manera recurrente.

Gerard vivía en Londres y un día paseando cerca del Big Ben se le acercó una chica rusa que, sin más preámbulos, le preguntó si podía pasear a su lado. Él contestó que no había ningún problema y así un tipo de Vic y una chica de Rusia caminan juntos sin rumbo fijo por las calles de la capital británica.

Mientras relataba el momento yo me iba montando mis propias películas: Ella era una espía rusa en mitad de un operativo y yo ya empezaba a ver persecuciones, a la KGB, al MI5, al MI6 y a todo el abecedario completo. O quizás no (tanto John le Carré me había afectado) y su historia era la de una persona que había sufrido en su país de origen y que ahora empezaba de cero en Londres. Una ciudad extraña y ajena en la que había visto a un tipo solitario paseando y su impulso la había llevado a caminar con él. Esperaba que Gerard llegase al momento de la cena, a los primeros besos,… y de repente me suelta que unos minutos después del “¿Puedo pasear contigo?” se separaron, que él tenía una entrada para el teatro y ella se metió en una estación de metro. Yo que estaba esperando a que de un momento a otro apareciera la rusa por el estudio con la pequeña Ekaterina y su hermanito Jordi en brazos, me lo quedé mirando como se mira a los bichos raros y no se me ocurrió otra que preguntarle sobre el físico de la chica (disculpen mi simpleza).

Entre los dos desconocidos sólo había quedado un trozo de papel con el número de teléfono de ella. Se lo había dado antes de desaparecer en la boca del metro. Y hasta aquí la historia. Nunca supo de ella. Nunca la llamó.

- “¿Conservas el papel con su número?”.

- Sí.

- “¿Y nunca has pensado en llamarla?”

- “Sí, pero no lo he hecho”.

- “Mañana, si quieres, la llamamos y le explicas que ella no lo sabe pero es la protagonista de tu libro”.

- “Deja que me lo piense y mañana te digo algo”.

No les voy a engañar, yo estaba pensando en el gran momento de radio que íbamos a vivir en directo. Y que si esto cuajaba tendría que ser el padrino de la pequeña Ekaterina.

Al día siguiente le llamé y Gerard me dijo que había dormido poco, le había estado dando muchas vueltas, y que… no. No la iba a llamar. Prefería no saber cómo acababa la historia. Prefería quedarse con el principio.


Pablo Alcaraz
Pablo AlcarazPeriodista d'Onda Cero TGN
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