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Ilegales

Ruben Viñuales Opinió dijous, 25 d'abril de 2013

Trabajo = papeles, No trabajo = No papeles.

Esta simple pseudoecuación resume de manera muy gráfica lo que significa todo el Derecho de Extranjería en España. No me canso de repetir a mis alumnos de la URV que nuestro sistema jurídico respecto los extranjeros no comunitarios se resume en esa simple ecuación.

Lo cierto es que la normativa de extranjería se torna más laxa y permisiva en tiempos de bonanza económica y necesidad de mano de obra barata para, por el contrario, tornarse dificultosa, ininteligible e incluso de imposible cumplimiento cuando las vacas flacas nos acechan, como en la actualidad sucede.

En los años 2004 incluso se hicieron regularizaciones en masa de ciudadanos extranjeros irregulares (que no “ilegales” ya que dicha expresión ya de por sí es peyorativa e inexacta) mientras que en la actualidad ha sido modificada por enésima vez para endurecer los requisitos y impedir regularizaciones o llegada de extranjeros. Y digo por enésima vez modificada ya que la Ley Orgánica de Extranjería es la Ley con más modificaciones en menos espacio de tiempo de la historia de España. Sirva citar que en el mismo año que nació, el año 2000, ya tuvo una modificación sustancial ese mismo año.

Pero, ¿dicha actuación es ética? En la Unión Europea el 85% de los extranjeros inmigrados son mano de obra NO cualificada, a diferencia de EEUUA donde se invierte la estadística, siendo el 85% mano de obra cualificada, sin tener en cuenta los extranjeros que entran irregularmente. Dicho dato conlleva que deban dedicarse a sectores sin necesidad de capacidad formativa superior tales como sector servicios o bien construcción. Estas dos actividades han sido el motor de la economía Española durante los “años locos” emuladores de los locos años 20 Estadounidenses, acabando ambos en un similar y estrepitoso Crack del 29.

Estos ciudadanos extranjeros llamados para ocupar puestos de trabajo que los autóctonos desdeñaban por su dureza o bajo salario o por motivos más prosaicos como falta de prestigio social, fueron útiles, muy útiles, incluso “algunos” se hicieron muy muy ricos con ellos, muchos de los cuales ahora critican su permanencia en España mientras saborean su gin tonic en el Club Social elitista de turno.

No me creo el país en que nos toca vivir; un país donde para paliar los males de la “estafa mundial” (que no “crisis” como la llaman) atacan los pilares básicos de una sociedad democrática y de Derecho: Seguridad, Sanidad y Educación. Y hablo de este tema porque recientemente han limitado el acceso a la Sanidad Pública a los ciudadanos extranjeros irregulares, a los “ilegales”. A partir de ahora tendrán derecho tan sólo a urgencias, parto, post-parto y pediatría. Eso si, el magnánimo Estado ha previsto que si suscriben un Seguro Médico Privado que ascienda a unos 750 Euros anuales podrán tener acceso a la sanidad pública…….por cierto tarifas más caras de lo que nos costaría a un nacional por idénticas coberturas en el sector privado. Pero olvida el Gobierno que el mayor gasto para las arcas de la sanidad pública son los ciudadanos Comunitarios, no los extracomunitarios.
Sé que muchos tendréis opiniones diferentes a la mía fruto de las vivencias personales o de vuestra ideología , etc. Pero como siempre os planteo una cuestión:

¿Abandonaríais vuestra casa, vuestra ciudad, vuestros amigos, vuestros familiares, etc. por mero capricho?

¿Si tuvierais que cruzar medio mundo, pasando penurias, hambre, agresiones, humillaciones, miedo, presidio, odio, incluso riesgo de perder vuestras vidas en algún rincón perdido de la mano de Dios, sólo para ganaros un futuro mejor, una vida mejor para vosotros y vuestras familias, no os mereceríais un poco de respeto?

No digo que el lema “papeles para todos” sea la solución, para nada. Pero si digo una cosa, si se quiere evitar la inmigración ilegal hay que lucharla en las fronteras, en el lugar de origen y si elude dicho control fronterizo se proceda con todas las garantías a incoar un procedimiento administrativo para valorar si procede su expulsión o bien otra medida menos gravosa atendiendo al principio de proporcionalidad y, si se resuelve la expulsión, se lleve a cabo.

La gente no es consciente de lo hipócrita que es todo en este sentido. Existen miles y miles de extranjeros con ordenes de expulsión en vigor las cuales no se ejecutan por motivos pura y estrictamente económicos. Resulta muy costoso expulsar un ciudadano Chino o Pakistaní, mientras que uno Marroquí resulta relativamente barato, por lo que fletan aviones con un destino y proceden a buscar aquellos extranjeros que ostenten una misma nacionalidad para llenar el avión y amortizar el viaje. Esa es la pura y cruel realidad.

No me gusta donde vivo. Creo que haré como Mafalda en una viñeta que vi hace ya muchos años donde ella miraba subida a un globo terráqueo todas las desdichas que crea el ser humano en nuestro mundo: hambre, guerras, odio, etc…….. para, en la última de las viñetas decir:

“¡Que pare el mundo! ¡ Me bajo!”


Ruben Viñuales
Ruben ViñualesAdvocat i professor de la URV
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